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Crónicas toluqueñas

Crónicas toluqueñas: Noche de lentejuelas
Gabriela Clayton

Mi vida es la música, ustedes lo saben, me laten un montón de bandas rarísimas, ruidosas, a veces muy ambiéntales, de esas que parecen desconocer la palabra “melodía”, pero que en realidad la conocen tan bien que pueden retorcerla de un modo espectacular.

Pero otro de los rasgos altamente definidos de mi personalidad es que me encanta cagarme de la risa con cualquier cosa, una persona “simple”, dirían algunos atinadamente.

Y finalmente, como rasgo de mi personalidad está esa extraña fascinación que desde siempre he tenido por el mundo gay, realmente desde que tengo memoria me gusta ese universo, y a pesar de que, modestia aparte, tengo cierto “pegue” con las chicas, más que con los hombres, no soy lesbiana, mi definición sexual es infinitamente más compleja: soy un hombre gay atrapado en el cuerpo de una mujer, no sé que tan enfermo y enfermizo pueda resultar eso, realmente no me importa.

Bueno, sumemos esas tres características de mi personalidad y como resultado tenemos un extrañísimo gusto (no culpable, pues no lo considero así) por Gloria Trevi. No es mi máximo, pero de verdad que disfruto “jotear” al ritmo de sus canciones.

Cuando era niña, era ferviente seguidora de la regiomontana, luego vino el infortunio que no vale la pena recordar, le perdí la huella y para ser sinceros me valió madres lo que le pasara o dejara de pasar. Y regresó con un himno homosexual llamado “Todos me miran”, canción a la que soy adicta porque es tan... gay; movida, la letra es clarísima, y el ritmo pegajoso.

Tengo un muy buen amigo que es “fresa”, pero con el cual me llevo extremadamente bien, ambos “joteamos” de lo lindo a la menor provocación, en cuanto vimos que Gloria Trevi vendría a la Feria de San Isidro en Metepec estuvo de más decir que asistiríamos.

¿Qué me tiene escribiendo siendo casi las 5 de la madrugada?, pues que acabo de regresar del Palenque en donde vimos a la Trevi y nos divertimos como condenados.

La odisea digna de ser recordada comenzó desde que llegamos, llovía como diluvio y el estacionamiento era un pantano espantoso, al principio cuidamos nuestros respectivos atuendos, después de un rato perdimos el glamour y nos enlodamos todos.

Cheleamos, nos subimos a los “carritos chocones” y nos sentíamos tan divertidamente estúpidos que nos carcajeábamos sin tapujos, de ahí, por supuesto, al súper juego que bautizamos como “un experiencia más emocionante que ir a misa” o “más excitante que el canal del congreso”, me refiero al denominado “gusanito”, una pseudo montaña rusa horrible pero divertidísima, mi amigo tomó video de principio a fin y vale oro esa grabación; de ahí a una madre llamada “orbiter”, claro que el encargado estaba pachequísimo pero era alivianado, aunque fue una experiencia horrible, tanto que terminamos por llamarlo “vomiter” y mi amigo de hecho vomitó en más de una ocasión.

Luego otro par de juegos hasta que llegamos a la atracción “la mujer lagarto”, un museo, o intento de..., de animales fantásticos; fue tan kitsch, la supuesta mujer lagarto era una pobre niña que se tapaba el cuerpo quien sabe como y su cuerpo era un cocodrilo de plástico; inolvidable de verdad, nos cagamos de la risa en la cara de la pobre mujer lagarto. Luego mi amigo casi muere electrocutado con un cable y un charco, pero vivió para contarlo, buscamos a alguien a quien decirle de ese peligro mientras comprábamos algo de comer.

Cuando por fin encontramos a algunos elementos de seguridad e intentamos decirles, básicamente nos ignoraron porque para ese entonces ardía Troya en el “Teatro del Pueblo”, es decir, el lugar donde se llevan a cabo los eventos gratuitos, ya que Zoé se negó a salir y los fans (chavitos de 15 años intensos de 3 pesos) empezaron con su desmadre.

Luego decidimos que ya era buena hora para ir al Palenque, listos para ver a la Trevi, para ese entonces tanto nuestros pies como nuestro traseros estaban más húmedos que la fregada y obvio nos enfermaremos.

Entramos y mientras caminábamos en busca de buenos lugares, mi amigo me dice “¿ese no es tu maestro?”, volteo de inmediato y sentado estaba Jorge, es decir, mi maestro Jorge, me saludó y lo saludé, fue, en un caló muy “fresa”, irreal. Para quienes no sepan, Jorge, que es mi maestro y es ultra mega gay, es el amor de mi vida, un amor imposible, eso sí, pero lo es y bueno, he sacrificado un montón de cosas por él y sacrificaría muchas más, mi vida de ser necesario, lo amo tanto que las palabras no harían justicia a lo que siento; obvio el hombre iba con su pareja, otro maestro y los estuve checando a cada momento, a ver que tanto se “destrampaban”.

Después de ver la violencia intensa de las peleas de gallos, el momento había llegado; Gloria Trevi salía a escena.

Abrió como se debía, con “Doctor Psiquiatra”, canción en la cual, por estar de mamones, mi amigo se cayó, luego canciones como “Con lo ojos cerrados”, “La Papa sin Catsup”, “Hoy me Iré de Casa”, “Pelo Suelto” (infaltable), “Zapatos Viejos”, y un larguísimo etcétera de canciones que todos corearon y que, sorprendiéndome a mi misma, me sabía todas, recordando mis años mozos. Pero al final, llegó el momento por el cual todos estábamos ahí: “Todos me miran”, una oda gay que repasa el dance y el tango de una forma melodramática y amabilísima.

La música de esta mujer raya en la ingenuidad, el discurso es tan sencillo que te hace pasar un buen momento sin mayores complicaciones, la música es pegajosa y bailable, el divertimento no tiene precio, la “jotería” en su máxima expresión.

Me quedaré sin voz, pero por supuesto que canté: “y me solté el cabello, me vestí de reina, me puse tacones, me pinté y era bella [...] y miré la noche y ya no era obscura, era de lentejuelas”. Más gay no se puede.

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5 comments:

Goio said...

BWAHAHAHAHA, lo ultimo que esperaria yo leer por aqui, vive Dios.

Ese tema de la Trevi tambien fue bastante celebrado por España entre la comunidad floral. Lo entiendo, claro, esta muy bien, la pena es que no se los tomen con tanta seriedad normalmente.

Sylvia Black said...

quién hubiera dicho que a ti te gusta gloria trevi?!!

Yo estaba en la feria y logré escuchar "Doctor psiquiatra", me divertí cantándola, creo que la Trevi fue parte importante de nuestra infancia... aún la traigo pegada.

Qué padre que vieras a tu amor

byby

rogelio garza said...

Pues sí, la historia personal de cada persona va ligada a su pasado musical.
Esta crónica es lo que se llama una noche surrealista. A mí esas ferias me frikean por el ambiente, el alcohol y la violencia. Soy muy fresa para esas cosas.
Pero literalmente te soltaste el pelo... Qué tal, tan seria que pareces aquí en tu blog...

soy13 said...

Veo que sigues la Caza de L.

Seguramente mi blog te interesaría:

http://soy13.blogspot.com

Saludos :)

Nosoygay said...

¡Dios! ¡Eso es -literalmente- taaan gay!